Juigalpa-Chontales: El mango, jocote, papaya y el dulce continúan siendo los ingredientes esenciales para la elaboración del tradicional almíbar, un postre muy degustado durante la Semana Santa y que forma parte de la herencia culinaria de nuestros antepasados. Este manjar, que muchas familias disfrutan acompañado de un refrescante pinolillo, se mantiene vigente como símbolo de tradición en los hogares de Chontales.
Con la llegada de la Semana Mayor, la demanda de estas frutas se incrementa notablemente en los mercados de Juigalpa, lo que ha generado ajustes en sus precios, según reportan los comerciantes locales. A pesar de las variaciones, la población continúa adquiriendo los productos para mantener viva esta costumbre.

De acuerdo con vendedores, este año la docena de mangos, ya sea verdes o maduros, se cotiza entre 80 y 100 córdobas, dependiendo de su calidad y tamaño. Este producto es uno de los más buscados por su papel protagónico en la preparación del almíbar.
Don Francisco López, un reconocido comerciante de frutas ubicado en la zona céntrica de la ciudad, detalló, que los jocotes también presentan diferentes precios según su presentación. La bolsa pequeña tiene un costo de 20 córdobas, la mediana se vende en 50, mientras que la bolsa grande alcanza los 100 córdobas.
Movimiento de compradores es constantes
El comerciante explicó, que buscan adaptarse a las posibilidades económicas de todos los clientes, ofreciendo variedad tanto en precios como en calidad. “Aquí en mi negocio tenemos mangos y jocotes para pobres, medios pobres, medios ricos y ricos. Como comerciantes hemos decidido ofertarle a la población variedad de precios y productos de muy buena calidad”, expresó López.
En otro punto de venta, ubicado en los alrededores del Mercado Mayales, el comerciante Leyner Antonio Espinoza, también reporta movimiento constante de compradores en busca de los ingredientes tradicionales para estas fechas.
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Según Espinoza, el atado de dulce tiene un precio de 60 córdobas, mientras que la cubeta de jocotes alcanza los 350 córdobas. Por su parte, la papaya se comercializa entre 30 y 40 córdobas, y las de mayor tamaño pueden llegar hasta los 70 córdobas.
A pesar de las variaciones en los costos, los comerciantes coinciden en que la tradición del almíbar sigue más viva que nunca, siendo una preparación que une a las familias durante la Semana Santa y que mantiene el sabor de las costumbres heredadas de generación en generación.

