¿Estamos haciendo un buen del celular?
Juigalpa-Chontales: Unos le llaman al celular “el diablito”, mientras otros lo consideran una indispensable herramienta de trabajo y comunicación. Lo cierto es que este dispositivo tecnológico se ha convertido en parte de la vida cotidiana, pero su uso inadecuado también está generando preocupación por las consecuencias que puede provocar en las relaciones de pareja, la convivencia familiar e incluso en el ámbito laboral.
Entre los principales problemas asociados al mal uso del celular aparecen situaciones de infidelidad, consumo de pornografía, distanciamiento entre los integrantes de la familia y una creciente indisciplina laboral, principalmente en algunos establecimientos del sector comercio, donde el uso constante del dispositivo puede terminar afectando la atención y el cumplimiento de las responsabilidades.
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La doctora en Psicología Iris Aleyda Leiva Rodríguez, lamenta que el celular haya venido a afectar la comunicación dentro de muchos hogares, al punto de que en algunas familias prácticamente se ha perdido el diálogo. Para la profesional de la salud mental, la tecnología ofrece grandes beneficios, pero también puede convertirse en un elemento que aleje a las personas cuando no existe un uso responsable.
“Es triste el mal uso que estamos haciendo de la tecnología. Por ejemplo, una familia sale a comer a un restaurante y nadie conversa, cada uno está con el celular en la mano”, expresó la doctora Leiva Rodríguez, al referirse a una escena que cada vez resulta más frecuente en espacios donde anteriormente predominaba la conversación y la convivencia familiar.
“Estamos cayendo en la indiscipline laboral por el celular
La especialista también señala que, desde su experiencia profesional, el uso inadecuado del celular está presente en numerosos conflictos de pareja y puede convertirse en un factor que contribuya al deterioro de las relaciones maritales. Sin embargo, enfatiza que el problema no está en el aparato tecnológico, sino en la manera en que cada persona decide utilizarlo.

“Yo aclaro, no podemos satanizar el celular, porque la responsabilidad de hacer un buen uso es de su propietario, que debe tener conciencia de asumir los resultados de una mala acción”, afirmó la doctora Iris Aleyda Leiva Rodríguez, haciendo un llamado a utilizar la tecnología con responsabilidad y establecer límites para evitar que termine afectando la convivencia.
La psicóloga reconoce que el teléfono celular también representa una herramienta con múltiples beneficios para la sociedad. A través de este dispositivo es posible mantener comunicación con familiares y amigos, desarrollar actividades laborales, acceder a información, fortalecer conocimientos académicos, realizar emprendimientos y encontrar nuevas alternativas para generar ingresos.
Al final, el celular no es enemigo ni amigo: es una herramienta cuyo impacto dependerá del uso que cada persona decida darle. La tecnología puede acercarnos a quienes están lejos, abrirnos oportunidades de trabajo y ampliar nuestros conocimientos, pero también puede alejarnos de quienes tenemos cerca cuando permitimos que ocupe el lugar de la conversación, el cariño y la convivencia.
